Textualismo

Sobre alquimia y hombres de ciencia

“Yo no soy un mago. Soy un alquimista, un hombre de ciencia, aunque quizá no del tipo de ciencia a la que estáis acostumbrados”.

El alquimista: los secretos del inmortal Nicolas Flamel.
Michael Scott.

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Sobre una muda fealdad

“Una de esas pobres cosas cuya muda fealdad tiene profundidades de expresión como el rostro de un imbécil”.

Madame Bovary.
Gustave Flaubert.

Sobre labia de un loco

“No lo sé. Puede ser un imbécil. Puede que esté loco, pero las cosas que me ha dicho me hacen sentir de maravilla. De maravilla”.

Tiempo de divorcio.
John Cheever.

Sobre lástima y saber que está loco

“—Bueno, ¿y qué? —respondí—. Está paseando a la perra.
—Pero no era lo que estaba haciendo la primera vez que me he asomado a la ventana. Estaba ahí parado mirando fijamente a la casa. Eso dice él que hace. Dice que viene hasta aquí y mira fijamente nuestras ventanas iluminadas.
—¿Cuándo te lo ha dicho?
—En el parque.
—Creí que ibas a otro parque.
—Oh, sí, claro, pero él me sigue. Está loco, cariño. Sé que está loco, pero me da tanta pena. Dice que se pasa noche tras noche mirando nuestras ventanas. Dice que me ve en todas partes, mi nuca, mis cejas, que oye mi voz. Dice que nunca ha actuado con medias tintas en su vida, y que esta vez tampoco va a hacerlo. Me da tanta lástima, cariño. No puedo evitarlo, me pone muy triste”.

Tiempo de divorcio.
John Cheever.

Sobre ser y nunca acabar de ser

“Una persona es un ser que «nunca acaba de ser», que siempre está siendo debido a las circunstancias, a las decisiones y a las elecciones posibles o imposibles”.

Dar vida al personaje.
Silvia Adela Kohan.

Sobre cosas que no se cuentan a una madre

“En la guerra encontró la claridad que solo había hallado en la música. Cada opción se volvió una nota, si las unía bien, podría escribir la partitura de su vida. No tenía un arma propia, por lo que vendería su amado oud para comprar un AK-47. No tenía entrenamiento, de modo que se uniría a hombres endurecidos en combate. No tenía novia, así que no había quién lo detuviera. De haberlo sabido, sus progenitores habrían intentado detenerlo —arguyendo, llorando, suplicando que no fuera—, pero hay ciertas cosas que un hombre tiene que hacer, y suelen ser el tipo de cosas que no se cuentan a una madre”.

Neal Shea.

Sobre como uno no avanza hacia un futuro abierto

“¿No podía uno desprenderse de todos estos reflejos desabridos y alcanzar algo diferente y nuevo? ¿Cuando uno se hace mayor sigue comportándose como siempre? ¿Tiene que ser de tal forma que ni siquiera a las puertas de la muerte uno avanza hacia un futuro abierto, sino que ésta se acerca desde el futuro hacia nosotros y todo sigue siendo pobre y pequeño?”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.