Sobre besar con números impares

por jProgr

“Nunca supe en qué tenía que pensar cuando besaba o acariciaba a una chica. Por entonces, eso llegó a desesperarme. Con el fin de no despistarme ideé un truco. Empecé a contar. Hasta cinco cuando besaba con los labios cerrados. Hasta diez cuando era con la lengua. Hasta veinte al acariciarle la espalda de arriba abajo. Hasta cinco con los pezones en una dirección y de nuevo hasta cinco en la otra. Y así lo seguí haciendo. Hasta que en una ocasión mi novia me apartó de golpe y me pregunto qué era lo que estaba haciendo:
—Cuentas, ¿verdad?
—¿Qué? —balbuceé yo—. ¿Qué quieres decir?
—Estás loco de remate. Te dedicas a contar. Dios mío, ¿tan chalado estás?
Yo fingí no entender de qué me estaba hablando.
—Pues eso, que te dedicas a contar. Todo lo que haces lo repites o bien cinco veces, o bien diez. Dios mío, qué enfermizo resulta.
A partir de entonces, nuestra vida amorosa se vio alterada para siempre. Intenté besarla con números impares. Fue una experiencia terrible. Estábamos tumbados uno junto al otro en la cama y ella me murmuró llorando:
—Nunca has vuelto a hacer nada cinco veces, ni tampoco diez. No se puede tratar de una casualidad”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

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