Textualismo

Etiqueta: Que todo sea como nunca fue

Sobre el copo de nieve local

“El copo de nieve local tiene una vida corta, deprimente. En realidad, ya está contento si consigue cubrir el largo camino desde su nube hasta la superficie húmeda de la tierra. Allí se da por vencido y, de buena gana, se derrite. Pero, como es tan infrecuente, a pesar de todo, se lo recibe con una entusiasmo desmesurado. Casi nunca consigue quedarse en el suelo y cubrirlo de blanco junto con otros supervivientes”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

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Sobre regalos, juguetes y formación

“Siempre hacéis regalos con una intención pedagógica subliminal. Desde que yo recuerdo sólo recibo regalos que de alguna manera tienen que formarme o ampliar mis conocimientos. Todo empezó con aquel juego de pesca que servía para entrenar mis habilidades táctiles”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

Sobre una alfombra y una orgía de sangre

“¿Qué era lo primero que debía hacer? ¿Limpiar la orgía de sangre del baño o seguir intentando salvar las zonas descoloridas de la alfombra?”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

Sobre callos en la cara

“Tengo callos en la cara. A otra personas les salen en las plantas de los pies, pero yo los tengo en la cara. Agarra. Estoy completamente reseco. Vamos, atrévete. ¡Agarra!”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

Sobre la ira, una que acecha en cualquier ocasión

“La ira me había carcomido completamente por dentro, ya nadie podía verla, aunque seguía estando allí, bajo la superficie. No era como un dedo roto o una rodilla abierta, sino que se había convertido en algo crónico. Para plantar cara a esa ira agazapada, constante y viva, me esforcé con toda mi voluntad y cada vez me volví más cariñoso, tanto en el colegio como con mis hermanos y padres. Sin embargo, la ira acechaba en cualquier ocasión, por insignificante que fuera, dispuesta a abalanzarse sobre mí. Yo siempre notaba esa tensión en mi interior. Cuando finalmente explotaba, todos me miraban con compasión”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

Sobre llorar por todo y por nada

“Lloraba sin freno, feliz y desesperado al mismo tiempo, lloraba por todo y por nada, con las lágrimas me desprendía de un dolor que tenía metido muy en mi interior”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.

Sobre la dignidad de una oveja

“Las ovejas recién esquiladas pastaban desnudas por el prado llenas de manchas anaranjadas. Parecían afectadas, como si hubiéramos ofendido profundamente su dignidad como ovejas”.

Que todo sea como nunca fue.
Joachim Meyerhoff.